Reflexión de Día de la Madre

Día De La MadreEmpiezo por saludar a quien lea, como es tradicional desde hace años, por este día. Sabemos que, debido a la costumbre, para algunos una sóla vez al año, se dedica a la madre este domingo; se le entrega un regalo, una flor, o incluso se le conceden algunos engreimientos, con toda alegría.

Y las madres, sobre todo, se sienten especiales ante el reconocimiento. Saben que es un trabajo heróico tener, criar, mantener, educar y amar a un hijo, desde su nacimiento hasta las distintas etapas de la vida. Los sentimientos de una madre son puros y profundos, su sensibilidad admirable, el respeto innegable.

El perder una madre ha de ser indudablemente duro, pero se sabe que una madre casi no puede anteponerse a la pérdida de un hijo, por el amor innato que le tiene. El logro de la maternidad es enteramente propio de las mujeres que tienen, crían o cuidan a sus hijos. Pero no es exclusivo de nuestra especie. Por ello, dentro del reconocimiento a la labor heróica de madre, no deben estar excluidas de nuestros pensamientos las miles de madres que diariamente pierden a sus hijos en las manos de otras especies que se consideran a si mismas superiores y con el suficiente derecho de destruir una familia, sin tener en cuenta el sufrimiento de estas; nos referimos, obviamente, a los animales que son depredados, casi inconcientemente, por los seres humanos, para consumo, entretenimiento o vestimenta.

Usemos este y todos los días, no solo para agradecer y adorar a nuestra madre genética, como merece; sino también para reconocer y retribuir a nuestra madre tierra y nuestra madre naturaleza, reflexionando sobre el hecho de que las madres quieren a sus hijos con un amor intenso sea de la especie que sea, y en el reino animal, las diferencias no existen.

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